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CONSEJOS PARA CUIDADORES Y FAMILIARES :Cuidar a un dependiente requiere de mucha fortaleza mental, física y emocional. La persona en cuestión se va a enfrentar a situaciones que pueden llegar a perjudicar gravemente su salud física y psicológica. Es lo que se da en llamar “síndrome del cuidador”.

Todas estas personas tienen vocación de cuidadores pero carecen de las habilidades necesarias para ejercer en el día a día esta función, por lo tanto.

Estas son sus recomendaciones fundamentales:

CUIDADORES.

Cuidarse para cuidar. Si el cuidador enferma la persona a su cargo se queda sin atención, por ello es fundamental seguir pautas como visitar de forma periódica al médico, evitar el aislamiento social, ya que es básico para encontrar apoyo ante las demandas diarias, pedir ayuda cuando es necesario y valorar la función de cuidador que se está ejerciendo.

Evitar la sobrecarga. Vigilar el sueño, la alimentación, mantener una actitud positiva, buscar información y prepararse ante el duelo por el familiar se encuentran entre las cuestiones básicas que también ayudan a evitar la posible sobrecarga.

Fomentar la autonomía del familiar. En cuestiones de higiene hay que saber qué puede y qué no puede realizar de forma autónoma la persona a la que se cuida y promover esta autonomía. Vestirse, comer o cuidar de su aseo repercuten en la autoestima del familiar y en su salud. Si el cuidador debe ocuparse de estas cuestiones, el manual le ayudará a saber cómo realizar cada una de ellas para facilitar la tarea.

Cuidar las posturas. El cuidador debe ser consciente en todo momento de la postura física que toma cada vez que realiza una tarea como movilizar a su familiar en la cama, pasarlo de la cama a una silla o ayudarle a caminar.

Alimentación.

Estar atento a la alimentación. La falta de apetito o la pérdida de peso son indicios de que algo sucede y el cuidador debe saber reconocer estos indicadores para consultarlos con el médico. La dieta es fundamental para evitar que aparezcan trastornos como el estreñimiento y se deben seguir pautas al alimentar al dependiente como no hacerlo cuando está tumbado.

Desarrollar habilidades de comunicación. Existen cuestiones muy prácticas como evitar hablar con el mayor cuando está enfadado o cansado, saber reaccionar ante muestras de agresividad o actuar de forma adecuada ante posibles alucinaciones. El médico es una vez más el mejor aliado para poder tomar la actitud más adecuada a la situación por eso acudir a su consulta es clave.

Conocer la medicación y cómo conservarla. El cuidador cuenta con el apoyo de médicos y enfermeros para ayudarle y afrontará mejor las situaciones que se le presenten con el mayor si reúne toda la información necesaria para ello.

Accidentes.

Manejar las caídas. Un hogar adaptado evitará muchos de los accidentes comunes y si además el cuidador sabe cómo movilizar al familiar cuando haya sido inevitable su caída, evitará lesiones propias y empeorar las existentes en el mayor. Estar informado Conocer las figuras jurídicas para ejercer la tutoría del mayor o cómo acceder a las ayudas administrativas son otra asignatura importante para el cuidador.

Controlar el uso de sujeciones físicas. Siempre hay que utilizarlas bajo prescripción médica y cuando fallan otros métodos. Deben emplearse el menor tiempo posible y dejar el mayor margen posible de movimiento para el mayor.

Cuidar a un dependiente requiere de mucha fortaleza mental, física y emocional. La persona en cuestión se va a enfrentar a situaciones que pueden llegar a perjudicar gravemente su salud física y psicológica. Es lo que se da en llamar “síndrome del cuidador”.

Todas estas personas tienen vocación de cuidadores  y familiares, pero carecen de las habilidades necesarias para ejercer en el día a día esta función.

Estas son sus recomendaciones fundamentales:

CUIDADORES.

Cuidarse para cuidar. Si el cuidador enferma la persona a su cargo se queda sin atención, por ello es fundamental seguir pautas como visitar de forma periódica al médico, evitar el aislamiento social, ya que es básico para encontrar apoyo ante las demandas diarias, pedir ayuda ya sea cuando es necesario y valorar la función de cuidador que se está ejerciendo.

Evitar la sobrecarga. Vigilar el sueño, y la alimentación, mantener una actitud positiva, buscar información y prepararse ante el duelo por el familiar se encuentran entre las cuestiones básicas que también ayudan a evitar la posible sobrecarga.

Higiene.

Fomentar la autonomía del familiar.En cuestiones de higiene hay que saber qué puede y qué no puede realizar de forma autónoma la persona a la que se cuida y promover esta autonomía. Vestirse, y comer o cuidar de su aseo repercuten en la autoestima del familiar y en su salud. Si el cuidador debe ocuparse de estas cuestiones, el manual le ayudará a saber cómo realizar cada una de ellas para facilitar la tarea.

Cuidar las posturas. El cuidador debe ser consciente en todo momento de la postura física que toma cada vez que realiza una tarea como movilizar a su familiar en la cama, y pasarlo de la cama a una silla o ayudarle a caminar.

Estar atento a la alimentación. La falta de apetito o la pérdida de peso son indicios de que algo sucede y el cuidador debe saber reconocer estos indicadores para consultarlos con el médico. La dieta es fundamental para evitar que aparezcan trastornos como el estreñimiento y se deben seguir pautas al alimentar al dependiente como no hacerlo cuando está tumbado.

Desarrollar habilidades de comunicación. Existen cuestiones muy prácticas como evitar hablar con el mayor cuando está enfadado o cansado, saber reaccionar ante muestras de agresividad o actuar de forma adecuada ante posibles alucinaciones. El médico es una vez más el mejor aliado para poder tomar la actitud más adecuada a la situación por eso acudir a su consulta es clave.

Conocer la medicación y cómo conservarla. El cuidador cuenta con el apoyo de médicos y enfermeros para ayudarle y afrontará mejor las situaciones que se le presenten con el mayor si reúne toda la información necesaria para ello.

Accidentes.

Manejar las caídas. Un hogar adaptado evitará muchos de los accidentes comunes y si además el cuidador sabe cómo movilizar al familiar cuando haya sido inevitable su caída, evitará lesiones propias y empeorar las existentes en el mayor. Estar informado Conocer las figuras jurídicas para ejercer la tutoría del mayor o cómo acceder a las ayudas administrativas son otra asignatura importante para el cuidador.

Controlar el uso de sujeciones físicas. Siempre hay que utilizarlas bajo prescripción médica y cuando fallan otros métodos. Deben emplearse el menor tiempo posible y dejar el mayor margen posible de movimiento para el mayor.

 

Soluciones.

     

  • Afronta los problemas buscando la mejor solución. Además puedes seguir los siguientes pasos:
  1. Identifica el problema y defínelo.
  2. Busca las causas: el origen del problema.
  3. Piensa en todas las soluciones posibles: lluvia de ideas.
  4. Prevé las consecuencias (pros y contras) de cada solución y elige la más adecuada.
  5. Planifica la puesta en marcha de la decisión tomada, “cómo hacerlo”.
  6. Pon en práctica la solución seleccionada y planificada.
  7. Revisa y valora los resultados obtenidos.

No olvides lo importante que es CUIDADORES Y FAMILIARES. para poder CUIDAR mejor

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